jueves, 19 de marzo de 2015

El festival del pito (sí)

Cuando por bizarro te imaginabas a Wendy Sulca, o a la Tigresa de Oriente, sentadas en la mesa de Mirtha Legrand debatiendo con Karina Jelinek y Vicky Xipolitakis sobre por qué los Estados Unidos no ratificaron el Protocolo de Kioto, te quedaste a mitad de camino en la escala japonesa de bizarro.*

Mudarte a un lugar tan lejano y nuevo, y con una cultura que se diferencia más de lo que se parece a la propia, te hace predisponerte para ver cosas distintas. Pero no nos imaginábamos una cosa tal como el "Festival del pene" coloquialmente, o bien "Festival de la fertilidad" según el nombre original. 

Como una imagen dice más que mil palabras, van fotos ilustrativas que saqué en el evento, para que no haya confusiones sobre qué deidad se estaba venerando.


Foto: Wanda Sadowski
Foto: Wanda Sadowski
Foto: Wanda Sadowski
El desfile fue una cosa de locos. Mujeres vestidas con trajes típicos llevaban falos en brazos como si cargaran bebés. Las multitudes a los costados se abalanzaban para tocarlos y acariciarlos. Detrás de ellas, venía un carro llevado por hombres, que repartían vasos con sake al público, tanto, que hasta un hombre del equipo de prevención estaba más que ebrio y lo tenían que llevar entre tres.

Además de toda esta imagen, la gente comía bananas, chupetines, panchos y  helados con forma de pito (y muy realistas!). 

Por supuesto, no faltaban turistas igual de sorprendidos que nosotros, pero a su vez, eran contadas las personas que no estaban ingiriendo ningún alimento. 

Supuestamente, el festival tiene como propósito pedir por la fertilidad, tanto de las personas como también para los cultivos en sus campos, su ganado, y para mejorar la  salud y alcanzar la longevidad. En qué momento habrá sido, durante los años, que mutó a una especie de adoración al pito? Lo que me llamó la atención fue lo divertidos que estaban grandes, chicos (la gente llevaba a sus hijos), hombres y mujeres, con lo conservadores y reservados que tienden a ser, en público, frente a cuestiones algo pudorosas.

El broche de oro: una especie de altar, y gente haciendo cola afuera del templo para rendirle culto a...

Foto: Wanda Sadowski



*Nota al pie: también te quedaste a mitad de camino en saber que la RAE define "bizarro" como: "Valiente". De todas maneras, el uso y costumbre se remite, a pesar de ser un barbarismo, a "extraño, exótico, extravagante". 

jueves, 12 de marzo de 2015

Desde la popular

Los argentinos tendemos a pensar que las hinchadas que no son tan conocidas (las de Argentina, Brasil, los Hooligans, y no queda mucho más), son todas calladas y aburridas. Esposo y yo pensábamos eso, sobretodo en Japón, donde el deporte más practicado es el baseball. 

Así que cuando este sábado fuimos a la cancha a ver al Nagoya Grampus, equipo que elegimos por localismo (es el de Nagoya y juegan en el Toyota Stadium, está a 15 minutos, en Toyota shi) y por los colores, no esperábamos ver mucha fiesta. Nuestra idea era ir bien turistas a ver un partido de fútbol.

Foto: Wanda Sadowski
Llegamos al estadio, y no pudimos creer la panorámica. Entre las colas de gente tratando de comprar algo para picar, una de ellas llegaba hasta un puestito que vendía chorizos. Sí, chorizos. Y la fila, larguísima! No eran iguales a los nuestros, y se vendían sin pan, pero chorizo al fin. Saquemos entradas en la popular. Vamos a ver cómo lo viven. Vamos. 

Se podrán imaginar nuestra sorpresa cuando, además de ver banderas flameando con distintos cánticos emocionados, de repente escuchamos que las tribunas empezaron a cantar en japonés al ritmo de "Brasil decirme qué se siente", y  ni hablar, cuando la hinchada del otro equipo entonó una que sonaba al tun tun de Vamos vamos River Plate; esposo casi se hizo pis de la emoción.






Gol del Nagoya Grampus.
Foto: Wanda Sadowski
La alegría hubiera sido completa con una victoria aplastante del Nagoya, pero el marcador final quedó en 3-3. Al menos me voy con mi perlita personal, la foto del momento exacto de uno de los goles: